| Manuscritos |
Código: 1 Autor: Toro, Luis de Título: Discursos o consideraciones sobre la materia de enfriar la bebida. En que se tracta de las diferencias de enfriar y del uso y propiedad de cada una Datación: 1569 Copia: Salamanca. Universitaria, Mss. 1994 Descripción: Tomada de Lilao y Castrillo. Mss. Univ. Salamanca. II, pág. 324, con adiciones tomadas de Jacobo Sanz Hermida, “Estudio”, en Luis de Toro, Discursos o consyderaciones sobre la materia de enfriar la bevida, Edición, reproducción facsímil y estudio. Salamanca, Universidad de Salamanca, 1991, págs. 40 y 42-43.
[BDDH408DM1v1 - 342KB]
Link:
hdl.handle.net/10366/158783
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| Ediciones facsímiles |
Código: 1 Autor: Toro, Luis de Título: Discursos o consyderaciones sobre la materia de enfriar la bevida Responsable: Sanz Hermida, Jacobo Publicación: Salamanca, Universidad de Salamanca, 1991, págs. 53-224.
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| Notas |
[1]
Este título se introduce entre el argumento y el comienzo del diálogo.
[2]
Estudió en la Universidad de Salamanca y ejerció la profesión en Plasencia.
[3]
El diálogo tiene lugar en el huerto del arcediano de Plasencia, Fabián de Monroy y Carvajal; entre los elogios al Arcediano destaca su propósito de “resucitar en esta Extremadura la materia herbaria como en otras partes de Europa se á començado a levantar” (9v). Es un ejemplo del interés por la historia natural (el término de “botánica” no se utiliza en la época) que se desarrolla en la segunda mitad del siglo XVI, no solo entre los médicos, sino en otros grupos sociales.
[4]
Alabanza de la ciudad de Plasencia que surge en todas las obras del autor.
[5]
Posiblemente remita a un personaje histórico. Cerca de Plasencia, en Guadalupe, ejerció como médico el doctor Juan de Águila, que en 1540 recibió el nombramiento de médico real (Juan Manuel Jiménez Muñoz, “Médicos y cirujanos”, en “Quitaciones de cortes” [1435-1715], Valladolid, Universidad, 1977, pág 15); hay noticias de sus servicios en Flandes en 1545 como compañero del doctor Daza Chacón (Anastasio Rojo Vega, “El doctor Francisco López de Villalobos y las calenturas”, Revista Española de Investigaciones Quirúrgicas, 18 (2015), págs. 39-56, y lo elogian Lobera de Ávila y López de Villalobos. Está enterrado en el monasterio de Guadalupe, pero se desconoce la fecha de su muerte (Sebastián García, O.F.M., “Medicina y cirugía en los Reales Hospitales de Guadalupe”, Revista de estudios extremeños, LIX.1 (2003), págs. 11-77, págs. 66-67 y n. 95).
[6]
El licenciado Silva considera que el beber frío es perjudicial para la salud por razones físicas y éticas, defiende las ideas que expone el autor en el prólogo a los lectores; también, desde el inicio comenta que se está reponiendo de una enfermedad producida por el exceso de bebidas frías; a su curación ha contribuido el doctor del Águila, que, sin embargo, en el diálogo defiende la conveniencia de beber frío.
[7]
Don Claudio es un caballero “inclinado a estas curiosidades” (f. 83v), que ejerce la función de moderador y juez de la polémica.
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