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[1]
El antetítulo de "Crónicas humorísticas" aparece únicamente en dos entregas de las colaboraciones de Martí Orberà (no consecutivas), de las cuales solo una es diálogo, por lo que no lo hemos considerado serie. Se han revisado los cinco años anteriores y posteriores a esta publicación y no se ha encontrado el antetítulo en más ocasiones.
[2]
López de Zuazo (2023, pág. 913) menciona que en ocasiones el autor utilizó el pseudónimo de “Justo medio”.
[3]
La prensa de los días 19 a 23 de octubre recoge el fallecimiento de Rafael Martí Orberá (ABC, La Vanguardia, Diario de Burgos, Diario palentino y otros). Solo en el caso del diario Ya se menciona que el fallecimiento se produjo el día anterior a la publicación, fechada el 19 de octubre, por lo que podría haber fallecido el día 18 de ese mes. En cualquier caso, la muerte debió producirse antes del día 22 de octubre, fecha en que recogen la noticia la mayoría de las publicaciones.
[4]
La actividad fundamental de este autor fue la de dramaturgo, aunque ocasionalmente colaboró en la prensa mediante la publicación de cuentos o textos breves de carácter satírico. Las colaboraciones de Martí Orberá en El Imparcial parecen limitarse al año 1929, mientras que se han localizado textos de distinta índole (cuentos, no diálogos) en otras publicaciones periódicas, como La Esfera o Nuevo Mundo. López de Zuazo recoge también una etapa en 1909 en Las Provincias (Valencia). El pseudónimo de “Justo medio” indicado también por López de Zuazo no ha sido localizado en esos años.
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Las dos interlocutoras se quejan de su exhibición constante y del tipo de personas que se acercan a verlas. En general, se trata de hombres con escaso interés en el arte, movidos únicamente por el erotismo de la desnudez de la Maja desnuda. Al hilo de este asunto, revisan tipos sociales con humor y cierto cinismo, al mismo tiempo que realizan una crítica a la forma moderna de entender el arte e, incluso, de enseñarlo.
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Las interlocutoras se quejan de la admiración que suscitan y que su fama les haga ser una de las atracciones más visitadas del museo, muchas veces por el morbo que despierta la desnudez.
Se critican, entre otras cosas, los nuevos métodos de enseñanza de la denominada “Escuela moderna” del primer tercio del siglo XX. La crítica alcanza también a la clase política, con menciones a alcaldes paletos, socialistas y aristócratas.
[7]
Las interlocutoras son las protagonistas de los conocidos cuadros de Goya, que se exhiben en el Museo del Prado. Se trata, por tanto, de retratos que hablan.
[8]
El texto introduce algunas expresiones o términos en francés. Se trata, en general, de frases hechas o palabras de uso conocido en la lengua coloquial.
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