Documento

BDDH377 Ir a BDDH  |||| Buscar en el texto    
Código de identificación BDDH377
Nombre del responsable

Nicolas Correard

Fecha de última grabación

26/07/2022

Autor

López de Vega, Antonio [1]

Título

Heráclito y Demócrito de nuestro siglo. Descrívese su legítimo filósofo. Diálogos morales. Sobre tres materias, La Nobleza, La Riqueza y las Letras

Variantes del nombre del autor

Lópes da Veiga, Antonio

Lopes da Veiga, Antonio

Variantes del título

Heraclito i Democrito de nuestro siglo. Descrivese su legitimo filosofo. Dialogos morales. Sobre tres materias, La Nobleza, La Riqueza i las Letras

Fecha de nacimiento autor

c. 1586

Fecha de muerte autor

1656

Lugar de nacimiento autor

Lisboa

Lugar de muerte autor

Madrid

Actividad profesional autor

Secretario [2], poeta

Autores secundarios y dedicatarios

Don Manuel Álvarez Pinto y Ribera (dedicatario) [3]

Fecha/Siglo

1641

Tipo de producción

Original

Difusión

Exenta

Materias

Filosofía [4]

Crítica social [5]

Teoría de los saberes [6]

Temas secundarios

Filosofía moral [7]

Gramática [8]

Poética [9]

Historia [10]

Filosofía natural [11]

Alquimia

Astronomía

Astrología

Derecho [12]

Educación [13]

Política [14]

Mujer [15]

Matemáticas [16]

Varía lección [17]

Número de interlocutores

2

Interlocutores

Nombre: Heráclito
Categoría: Filósofo


Nombre: Demócrito [18]
Categoría: Filósofo

Enunciación

Enunciación directa

Lenguas del texto

Castellano.

Repertorios bibliográficos

Antonio, N. Nova, II, pág. 587a.

CCPBE, n. 000041334-8.

MORENO GARBAYO. Madrid, II, n. 2275; n. 2323; n. 2388.

PALAU, I, n. 9891; VII, n. 142196; XXV, n. 356540.

SIMÓN DÍAZ. BLH, XIII, n. 3581.

USTC, n. 5033978.

WILKINSON. IB, n. 63350.

Tipo de testimonios

Impresos

Impresos

Código: 1
Autor: López de Vega, Antonio
Título: Heraclito i Democrito de nuestro siglo. Descrivese su legitimo filosofo. Dialogos morales. Sobre tres materias, La Nobleza, La Riqueza i las Letras
Lugar: Madrid
Impresor: Diego Díaz de la Carrera. A costa de Alonso Pérez, librero de su Magestad [19]
Año: 1641
Descripción: Elaborada por Carlos Fernández González [BDDH377DI1v1 - 184KB]  
Ejemplar digitalizado: Madrid. Nacional, U-1902; Madrid. Fundación Ramón Menéndez Pidal, 15/8 (reproducción selectiva)
Reproducción digital: Reproducción selectiva de Fundación Ramón Menéndez Pidal, 15/8 [BDDH377I1 - 1.8MB]  
Link: bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000110540

Notas

[1] Nacido en Lisboa, de estirpe judeo-conversa, Antonio López de Vega se trasladó a Castilla. Estudió en Salamanca y pasó la mayor parte de su vida, hasta su muerte, en Madrid, donde fue protegido por varios Grandes de España y personajes importantes de la corte. Fue conocido como poeta (Lírica poesía, 1620), alabado por Lope de Vega y Carpio, y autor de obras filosóficas que se asemejan a Heráclito y Demócrito de nuestro siglo por la mirada política y educativa (El perfecto señor. Sueño político, 1626 [reed. Madrid, Imprenta Real, 1652] o el gusto de la paradoja [Paradoxas racionales, que quedaron manuscritas, véase la ed. de M. Higuera, Madrid, Trifaldi, 2005]).

[2] Se sabe que fue secretario del Condestable de Castilla don Bernardino Fernández de Velasco y Tovar, VI duque de Frías y VIII conde de Haro, durante un tiempo corto (años 1626-1628).

[3] De origen portugués, Manuel Álvarez Pinto y Ribera, recién ennoblecido, fue hombre de negocios y banquero en la corte de Felipe IV, mecenas de varios escritores.

[4] Los dialogantes se presentan desengañados por los hombres, y reflexionan sobre la verdadera sabiduría. Demócrito la coloca en el fuero interno, abogando por una actitud dúplice del sabio, que debe aparentar una aceptación de las costumbres admitidas, aun sabiendo en su interior que los usos y creencias ordinarios carecen de justificación. Tal apología del disimulo dio lugar a interpretaciones sobre la “heterodoxia” del autor, que reivindica por boca de Demócrito el uso de la “razón natural”.

[5] La mayoría de los capítulos son de tipo satírico: al inicio del primer diálogo, la conversación entre los dos interlocutores se define como “murmuración, aunque general, i assi licita, de los varios yerros, i engaños de los hombres”. Se critica duramente la nobleza de sangre en los dos primeros diálogos, la riqueza en el tercer y cuarto diálogo, aunque ser noble y tener riqueza pueda ser no solo conveniente al sabio, sino una ventaja no desdeñable.

[6] La crítica epistemológica abarca numerosos saberes en el resto de los diálogos (titulados “De las letras” de I a X), desde un punto de vista que puede tildarse de moderadamente escéptico, influido tanto por el probabilismo académico (se debe buscar lo “probable”) como por el neo-pirronismo (quizá por la lectura de Montaigne), y también por la Declamatio de incertitudine et vanitate scientiarum de Cornelio Agripa. El penúltimo diálogo (“De las letras IX. Si conviene al Sabio el porfiar”) muestra cómo tal epistemología se convierte en una ética del diálogo: el sabio no presume de tener siempre razón, pero no considera que todas las opiniones son iguales (no cae en el relativismo absoluto).

[7] Objeto de un capítulo específico (“De las Letras VII. De las conveniencias del estudio de la filosofía moral”), la filosofía moral es el único saber que escapa a la crítica de los dialogantes. La sabiduría se define, al principio del diálogo “De las letras VIII”, no como capacidad para la especulación teórica, sino como prudencia práctica y frecuentemente paradójica. Por ejemplo, el sabio debe ser capaz de alabarse sin caer en la jactancia, según el último diálogo (“De las letras X. Si es lícita la Alabança propia”).

[8] El quinto diálogo (“De las letras. Diálogo primero”) censura a los adeptos ordinarios de los studia humanitatis, tachándolos de pedantes, sin exceptuar a los críticos más eruditos.

[9] El sexto diálogo (“De las letras II”) trata de los poetas, no menos censurados que las otras profesiones intelectuales, aunque el autor reconozca el deleite del arte poética y alardee de su conocimiento sobre la preceptiva literaria.

[10] Los historiadores se abordan al inicio del séptimo diálogo (“De las letras III”). Según los dialogantes, ningún historiador puede ser fidedigno.

[11] En el diálogo “De las letras III” se ataca el conjunto de los saberes en el marco de la filosofía natural (incluidas la alquimia, astronomía y astrología): son ciencias vanas e inciertas, donde no se puede hallar nada de verdad. El escepticismo epistemológico culmina en este diálogo.

[12] El octavo diálogo (“De las letras IV”) critica a los jurisconsultos. El derecho es algo necesario, pero en cuanto ciencia teórica está debilitado por sus contradicciones y por la variedad de las leyes e interpretaciones. En cuanto arte práctico, está socavado por los abusos.

[13] El décimo diálogo (“De las letras VI”) apunta que el sabio debe ser educado en cada tipo de saber, pero siempre con moderación o “templança”, para no perder el juicio. Se reprueba la curiosidad inútil. Es también tema del Perfecto señor. Sueño político del mismo autor.

[14] El diálogo “De las letras V” critica a quienes, no ejerciendo el poder, ocupan “sus pensamientos en arbitrar, censurar al gobierno de la república, que no les toca”, los acusa de ser seguidores de Tácito y sugiere que la duplicidad y el ateísmo son comunes entre ellos. El inicio del diálogo “De las letras VIII” define una ética política de índole neo-estoica (el sabio no se retira de los oficios, aunque debe mantener una distancia crítica hacia la comedia social).

[15] El diálogo “De las letras VII” incluye consideraciones sobre “si debe casarse el filósofo”.

[16] Demócrito hace poco caso de los saberes del quadrivium en el diálogo “De la letras VIII”, valorando en contraste la prudencia práctica y activa del sabio, entendido como varón civil y prudente.

[17] El diálogo “De las letras VIII” critica los libros “de varia lección”, menospreciando a los meros “humanistas” que se dedican a escribirlos.

[18] La pareja formada por Heráclito, el filósofo de quien se dice que está llorando por la locura del mundo, y Demócrito, riendo por la misma causa, se convirtió en estereotipo paradójico de la cultura renacentista, desde Antonio Fregoso (Riso de Democrito y pianto de Heraclito, 1511) hasta Diego de Saavedra Fajardo (República literaria, 1656). El principio del primer diálogo de Heráclito y Demócrito de nuestro siglo deja claro que los personajes no son los filósofos antiguos, sino coetáneos que se asemejan a ellos. Mientras que la voz de Heráclito, que expone generalmente su punto de vista en primer lugar, se caracteriza por la indignación, Demócrito alaba la “disimulada risa”, burlándose interiormente del engaño común, llegando así a un “sosiego del ánimo”. Ambos comparten las conclusiones, solo difieren por su “natural”. A pesar del relativismo aparente de la construcción dialógica, es muy marcada la preferencia del autor por el punto de vista de Demócrito, quien presenta rasgos autobiográficos (en el diálogo “De las letras II”, confiesa haber sido proclive al deleite poético en su juventud, por ejemplo): hablando en segundo lugar, más prolijo y más sabio, más “desengañado”, porque está liberado de sus propias pasiones, Demócrito logra frecuentemente la “victoria” en la contienda, como reconoce Heráclito.

[19] Padre del poeta Juan Pérez de Montalbán y protector de Lope de Vega y Carpio, Alonso Pérez fue uno de los más influyentes mercaderes de libros y editores de Madrid.

Bibliografía

Elaborada por Nicolas Correard [BDDH377Bv1 - 180KB]  

© Instituto Universitario Menéndez Pidal. Todos los derechos reservados.227033 visitas