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Código de identificación BDDH373
Nombre del responsable

Catalina García-Posada Rodríguez

Fecha de última grabación

30/07/2021

Autor

Nasarre Ariño, Rudesindo [1]

Título

El espárrago de jardín y el espárrago triguero. Diálogo filosófico en el interior de la cesta de una cocinera

Variantes del nombre del autor

ENE (pseudónimo)

Chutín (pseudónimo) [2]

Fecha de nacimiento autor

1885, 20 septiembre [3]

Fecha de muerte autor

1948, 13 diciembre [4]

Lugar de nacimiento autor

Zaragoza (Aragón, España)

Lugar de muerte autor

Zaragoza (Aragón, España)

Actividad profesional autor

Periodista. Secretario judicial. Concejal [5]

Autores secundarios y dedicatarios

Santiago Regidor (ilustrador) [6]

Fecha/Siglo

13 de mayo de 1905

Tipo de producción

Original

Difusión

Periodística

Materias

Alimentación. [7]

Botánica. [8]

Filosofía. [9]

Temas secundarios

Agricultura. [10]

Costumbres. [11]

Crítica social. [12]

Vida de corte y de aldea. [13]

Naturaleza. [14]

Número de interlocutores

2

Interlocutores

Nombre: Espárrago de jardín
Categoría: Planta. Noble


Nombre: Espárrago triguero
Categoría: Planta. Campesino. Filósofo

Enunciación

Enunciación directa

Lenguas del texto

Castellano.

Artículos en prensa periódica

Código: 1
Autor: Nasarre Ariño, Rudesindo
Título: El espárrago de jardín y el espárrago triguero. Diálogo filosófico en el interior de la cesta de una cocinera
Publicación periódica: Blanco y Negro, año XV, núm. 732
Fecha y páginas: 13 mayo 1905, sin paginar
Descripción: Elaborada por Catalina García-Posada Rodríguez [BDDH373DAP1v1 - 184KB]  
Ejemplar digitalizado: Hemeroteca virtual del diario ABC
Reproducción digital: Hemeroteca virtual del diario ABC [BDDH373AP1 - 209KB]  
Link: https://www.abc.es/archivo/periodicos/blanco-negro-19050513-20.html

Notas

[1] La atribución a Rudesindo Nasarre Ariño parte de la información que aporta López de Zuazo (1981 y 2008), quien da cuenta de que este periodista utilizó los seudónimos de “Chutín” y “Ene” (véase la nota 2). No obstante, dado que no se ha hallado en las fuentes consultadas referencia a colaboración alguna del periodista en la revista Blanco y Negro (lugar de publicación del presente diálogo), no es seguro que este sea el verdadero autor. Debe considerarse por tanto la posibilidad de que el firmante de este texto sea otro periodista.

[2] Rudesindo Nasarre empleó el pseudónimo de “Chutín” en los primeros años de su carrera periodística, dedicados a la crítica taurina. Hizo sus primeras colaboraciones en El Taurino y El Nuevo Taurino, de Zaragoza, cuando todavía era estudiante de derecho, y, tras obtener la licenciatura en 1907, en El Arte Taurino, de Barcelona (Nasarre Cascante, 1979, págs. VII-VIII). Según el testimonio de Ramón de Lacadena (1930), sus últimas críticas de toros se publicaron en La Correspondencia de Aragón en 1910, lo que es coherente con lo referido por Nasarre Cascante (1979) pero no coincide del todo con la información aportada por López de Zuazo (1981), que parece indicar que el periodista habría prolongado más allá de esta fecha su cultivo de la crítica taurina. Empleó el pseudónimo de “ENE” para firmar sus crónicas judiciales, que publicó en La voz de Aragón entre 1927 y 1935 (Nasarre Cascante, 1979; Lacadena, 1930).

[3] Se acepta la información de López de Zuazo (1981 y 2008), que coincide con lo referido por Nasarre Cascante (1979), quien concreta el día exacto del nacimiento: 20 de septiembre.

[4] Nasarre Cascante (1979) indica que Nasarre Ariño murió súbitamente el 13 de diciembre de 1948 y ofrece transcrita la nota necrológica que le dedicó Miguel Allué Salvador, presumiblemente en la Hoja del Lunes de Zaragoza el 20 de diciembre de 1948 (véase Allué Salvador, 1979).

[5] Como periodista, colaboró, según la información de López de Zuazo (1981), en La Correspondencia de Aragón (1910-1912), La Crónica (1912), El Taurino, El Nuevo Taurino, El Arte Taurino, La Voz de Aragón (1926-1935) y la Hoja del Lunes de Zaragoza (1936-1943). Su colaboración en este semanario se extendería, según Nasarre Cascante (1979, pág. VIII), hasta 1948, año de su fallecimiento. El mismo refiere, además, que escribió artículos para La Lealtad, órgano de la juventud maurista (que dirigió en 1913), y en una publicación titulada El Chiquero. Licenciado en derecho, paralelamente a su labor periodística desarrolló una carrera judicial y política que se concretó en el desempeño de diferentes cargos a lo largo de su trayectoria: en la Audiencia Territorial de Zaragoza, trabajó como secretario de sala habilitado desde 1910 y como oficial de sala desde 1931; fue secretario en el Tribunal Tutelar de Menores desde 1921, concejal del Ayuntamiento de Zaragoza entre 1939 y 1946 y, años después de este nombramiento, teniente de alcalde y presidente de la comisión de Fomento (Nasarre Cascante, 1979).

[6] Bajo la suscripción “ENE”, se lee “Dibujo de Regidor”. Se deduce que el autor de la ilustración que acompaña el texto (representación de una cesta rebosante de hortalizas, vertidas sobre una mesa) es Santiago Regidor (1866-1942), que desarrolló una notable labor como ilustrador en la revista Blanco y Negro (lugar de publicación del diálogo) durante su primera época, 1891-1936 (“Regidor Gómez, Santiago”, en Enciclopedia del Museo del Prado, s.v. [Accesible en línea: https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia]; “Ha muerto el ilustre dibujante Santiago Regidor”, en ABC, 10 de septiembre de 1942, pág. 9; Biblioteca Nacional de España, “Blanco y Negro (Madrid. 1891)”: http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?o=&w=0006-4572&f=issn&l=500).

[7] Los interlocutores de este diálogo, un espárrago triguero y un espárrago de jardín, hablan sobre los usos culinarios de una y otra variedad con el fin de defender sus propias cualidades y atacar las del contrario. Por ejemplo, el espárrago de jardín critica el sabor amargo de su compañero y su presencia en platos de baja categoría; en contraste, el espárrago triguero acusa de sabor insípido a su oponente.

[8] La pertenencia de uno y otro interlocutor a diferentes variedades del espárrago determina los atributos de cada uno. El espárrago triguero, que crece silvestre, se caracteriza como un campesino amante de la soledad. En contraste, el espárrago de jardín, especie de cultivo, se presenta como un aristócrata que presume de su carácter refinado y su posición en la sociedad. El elogio que hace cada personaje de sus propias cualidades, así como el ataque a las del contrario, dota al diálogo de un carácter esencialmente humorístico.

[9] El subtítulo, “Diálogo filosófico en el interior de la cesta de una cocinera”, es coherente con el contenido del texto. La confrontación entre uno y otro espárrago en función de sus características intrínsecas (véanse las notas 7 y 8) deriva en la oposición de dos tipos de individuo (tal y como expone el espárrago triguero): el hombre de sociedad, urbano y aristócrata, que valora en exceso las comodidades derivadas de sus privilegios y pierde parte de su libertad para integrarse junto a sus semejantes; y el campesino que vive libre en la soledad del campo, lo que le otorga la capacidad de filosofar. Por ello, el espárrago de jardín es “socialista” y el espárrago triguero, “individualista”. La discusión se ve interrumpida por la acción de la cocinera, que coloca a ambas hortalizas sobre el fogón “creando la igualdad entre ellos, o como dicen los metafísicos, resolviendo la antinomia”.

[10] El espárrago triguero alude brevemente a cómo se recolectan los espárragos de su especie: “solos nos criamos, solos vivimos y uno por uno tiene que arrancarnos quien nos rebusca”.

[11] Se refieren los diferentes usos de una y otra variedad de espárrago. Mientras que los espárragos trigueros se consideran un alimento propio de gente humilde, se menciona la presencia del espárrago de jardín en comedores de alto nivel social.

[12] A través de la caracterización negativa del espárrago de jardín se critica la frivolidad de la aristocracia en un sentido amplio.

[13] La mención de este tópico universal y ucrónico sirve para aludir a la oposición entre el campo y la ciudad, esencial en este diálogo: el espárrago de jardín, aristócrata y limitado intelectualmente, pertenece al ámbito urbano; en contraste, el espárrago triguero pertenece al ámbito rural, de donde deriva su apego por la vida sencilla y su cualidad de filósofo.

[14] En el texto se valora la naturaleza (representada por el espárrago triguero) frente al artificio (encarnado en el espárrago de jardín).

Bibliografía

Elaborada por Catalina García-Posada Rodríguez [BDDH373Bv1 - 172KB]  

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