| Repertorios bibliográficos |
Antonio, N. Nova, I, pág. 128
Barbosa Machado, I, págs. 297b-299b
Palau, V, n. 79840
OTROS: L. R. Torgal, “A literatura “marránica” e as “edições duplas” de António Henriques Gomes”, en Biblios, 55 (1979), págs. 197-232.
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| Ediciones modernas |
Código: 1 Autor: Enríquez Gómez, Antonio Título: Política angélica Responsable: Gambin, Felice (ed. crítica, introducción y notas) Publicación: Huelva, Universidad de Huelva, 2019 (Bibliotheca montaniana, 39).
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| Notas |
[1]
Existen numerosas variantes de su apellido en los archivos inquisitoriales pero también en los documentos personales del autor y en sus textos impresos. Existió una versión portuguesa de su nombre, además de la versión española por la que hoy se le conoce. Las vacilaciones, que dieron lugar a mezclas y combinaciones múltiples, podrían deberse a variaciones de la lengua de la época o bien al cajista, al declarante o al escribano de turno en las actas inquisitoriales. Y sin embargo no se excluye en absoluto una deliberada intención de ocultamiento con el fin de despistar a posibles delatores. Cuando regresó a España en 1649, Antonio Enríquez Gómez vivió en Sevilla durante más de diez años bajo el pseudónimo de Fernando de Zárate y Castronovo, nombre con el que firmó numerosas obras de teatro.
[2]
Aprobación firmada el 8 de agosto de 1647, en Ruan, por fray Guillaume du Vair, indigno religioso de San Francisco.
[3]
Los cinco diálogos conforman una verdadera summa política y un intento por diseñar una ciencia del gobierno. Frente a la política ‘satánica’ que domina el mundo, los diálogos entre Filonio y Teogio, con su sincretismo cultural, contaminando tradiciones religiosas y filosóficas distintas, definen una política angélica construida a partir de las Sagradas Escrituras. Esa nueva política garantiza la libertad de conciencia, favorece la virtud, la justicia y la misericordia y antepone el mérito al linaje.
[4]
El nombre de Filonio es probable eco de uno de los dos interlocutores de los Diálogos de amor de León Hebreo (Filón y Sofía), libro bien presente en las obras de Enríquez Gómez, y que también aparece sin lugar a dudas en varias partes de la Política angélica. Pero podría remitir al mismo tiempo al filósofo Filón de Alejandría o Filón el Judío (alrededor de 30 a. C-45 d. C), representante del judaísmo helenístico y del sincretismo filosófico de la primera mitad del siglo I.
[5]
Teogio representaría la teología. Si bien es cierto que Teogio asume el papel de maestro y contesta a las preguntas de Filonio, exponiendo su pensamiento de una forma más continuada y sistemática, este último no actúa en absoluto como simple discípulo: las dos voces casi se anulan y resulta difícil diferenciar a cada uno de los interlocutores. La conversación produce un intercambio de pareceres que converge en un discurso común; una sola voz y una sola doctrina: la certeza y la verdad dominan sobre la duda. Y eso sin excluir el polimorfismo del razonamiento, la distribución de las ideas, la diversidad de las perspectivas, sin renunciar a construir un largo camino hacia la verdad.
[6]
En francés la aprobación y en latín algunas referencias en los márgenes de las páginas.
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