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Código de identificación BDDH320
Nombre del responsable

Catalina García-Posada Rodríguez

Autor

Villalo de Tórtoles, Pedro [1]

Título

Diálogo de la doctrina de las mujeres, en que se enseña cómo han de vivir en cualquier estado que tengan

Variantes del nombre del autor

Petrus Villalo

Pedro Villalo

Villalón de Tórtoles, Pedro [2]

Tortoles, Pedro de

Variantes del título

Dialogo de la dotrina de las mugeres. En que se enseña como an de biuir en qualquier estado que tengan [3]

Diálogo de la Dotrina de las mujeres, en que se enseña como han de vivir en cualquier estado que tengan

Dialogo de la doctrina de las mugeres. En que se enseña como an de biuir en qualquier estado que tengan

Diálogo de la Doctrina de las mujeres, en que se enseña cómo han de vivir en cualquier estado que tengan [4]

Dialogo y doctrina de las Mugeres

Diálogo y doctrina de las mujeres

Fecha de nacimiento autor

1542 [5]

Fecha de muerte autor

post. 1585 [6]

Lugar de nacimiento autor

Desconocido

Lugar de muerte autor

Desconocido [7]

Actividad profesional autor

Desconocida [8]

Autores secundarios y dedicatarios

Doña Juana Venero de Leyva, mujer del muy ilustre señor don Juan Velázquez de Velasco, señor de las villas de Villavaquerín y Sinova, alguacil mayor por Su Majestad en la Real Chancillería de Valladolid (dedicataria) [9]

Fecha/Siglo

1584

Tipo de producción

Traducción

Traducción de

Lodovico Dolce. Dialogo della instituzion delle donne, secondo li tre stati che cadono nella vita umana [10]

Lengua originaria

Italiano.

Difusión

Exenta

Materias

Estados civiles [11]

Filosofía moral.

Mujer.

Temas secundarios

Amor [12]

Artes de gobernar [13]

Costumbres

Crítica de costumbres [14]

Cristianismo [15]

Edades de la vida [16]

Educación [17]

Enseñanza de oficios o profesiones [18]

Espiritualidad [19]

Historia [20]

Honor [21]

Juegos [22]

Lengua

Literatura [23]

Medicina [24]

Naturaleza [25]

Oficios [26]

Pobreza [27]

Política [28]

Religión

Sucesos particulares [29]

Teología [30]

Textos sagrados [31]

Traducción [32]

Varia lección [33]

Número de interlocutores

2

Interlocutores

Nombre: Flaminio
Categoría: Erudito


Nombre: Dorotea
Categoría: Madre. Mujer. Viuda [34]

Enunciación

Enunciación directa

Lenguas del texto

Castellano. [35]

Repertorios bibliográficos

Alcocer. Valladolid, n. 305

Andrés Renales, n. 578

Antonio, N. Nova, II, pág. 248

CCPBE, 000008299-6

Gallardo. Ensayo, IV, n. 4.306

Heredia, I, n. 373

ICCU, IT\ICCU\NAPE\035366

Marsá. Valladolid, n. 481

OCLC, 645580279, 776501561, 313254796

Palau, IV, n. 74.976

REBIUN, BC. b29846031

Salvá, II, n. 3.883

USTC, 336010

OTROS:

Proyecto Boscán. Catálogo de las traducciones españolas de obras italianas (hasta 1939) [en línea]. http://www.ub.edu/boscan, 2245

Tipo de testimonios

Impresos

Impresos

Código: 1
Autor: Villalo de Tórtoles, Pedro
Título: Diálogo de la doctrina de las mujeres, en que se enseña cómo han de vivir en cualquier estado que tengan
Lugar: Valladolid
Impresor: Viuda de Bernardino de Santo Domingo [36]
Año: 1584
Descripción: Elaborada por Catalina García-Posada Rodríguez [BDDH320DI1v1 - 286KB]  
Ejemplar digitalizado: Madrid. Nacional, R-8855; Barcelona. Bibl. de Catalunya, Esp. 48-8º; Munich. Bayerische Staatsbibliothek, H.g.hum. 41 f
Reproducción digital: [BDDH320I1_1 - 9.88MB]   [BDDH320I1_2 - 9.94MB]  
Link: xurl.es/Bibl.+Catalunya; xurl.es/Bayerische+Staatsbib

Ediciones modernas

Código: 1
Autor: Dolce, Ludovico
Título: Dialogo de la dotrina de las mugeres, en que se enseña como an de biuir en qualquier estado que tengan [37]
Responsable: Raymond Foulché-Delbosc [38]
Publicación: Revue Hispanique, LII, 122 (1921), págs. 430-574. [39]

Notas

[1] Así figura en la mayoría de los repertorios consultados (Alcocer, Andrés Renales, Marsá, Gallardo, Heredia, Palau, Salvá), así como en los opacs. Además, consideramos que el nombre debe escribirse de esta manera por dos razones: por un lado, sabemos que así firmaba el autor, como se puede constatar en los testimonios conservados: las actas notariales (que custodia el Archivo Histórico Provincial de Valladolid) de un pedimiento al que asistió en calidad de testigo (Gagliardi, 2006, pág. 41) y un exlibris manuscrito de un ejemplar de la Introductio ad cosmographiam ex variis auctoribus (Salamanca, 1557). Por otro lado, así figura su nombre en los preliminares del diálogo, concretamente, en el privilegio y la tasa (aunque en esta aparece también la variante Pedro de Tórtoles). También aparece así en las consideraciones previas que hace Foulché-Delbosc en su edición del diálogo (Foulché-Delbosc, 1921, págs. 431-434). Todo ello explica que hayamos considerado una variante la manera como se nombra al autor en la bibliografía especializada del diálogo (véase la nota 2).

[2] Los estudiosos que se han ocupado recientemente de este diálogo, sobre todo Donatella Gagliardi (2006) y Vicente Moreno Gallego (2006), al modernizar el nombre del autor, optan por referirse a él como Pedro Villalón de Tórtoles, pese a lo cual consideramos esta una variante del nombre, teniendo en cuenta las razones a favor de la forma Pedro Villalo de Tórtoles como nombre del autor (véase la nota 1). Sus contemporáneos se referían a él también como Pedro de Tórtoles, según vemos en la tasa del diálogo y en las actas notariales conservadas en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid y en el Archivo Histórico Provincial de Valladolid (Gagliardi, 2006, págs. 39-42). La variante Petrus Villalo figura en la edición en latín de la Bibliotheca Hispana Nova de Nicolás Antonio, siendo Pedro Villalo la manera como aparece en la traducción al castellano de dicho repertorio (Madrid, FUE, 1999).

[3] Así figura en la portada del diálogo y en los opacs consultados (entero o abreviado, Dialogo de la dotrina de las mugeres). Respecto a las demás variantes, corresponden a las diferentes maneras como se cita el diálogo en los repertorios consultados. Téngase en cuenta, para buscar el diálogo, que la mayoría de los repertorios dan por buena la mención de responsabilidad de Lodovico Dolce, aunque no es en absoluto infrecuente que la obra aparezca encabezada por Pedro Villalo.

[4] En Julio Cejador Frauca, Historia de la lengua y literatura castellana, Madrid, Tipografía de la “Revista de archivos, bibliotecas y museos”, 1915, tomo 1, págs. 251-252.

[5] Este año se deduce de las actas notariales de un pedimiento en Valladolid al que Pedro Villalo asistió en calidad de testigo. Según este documento (mayo de 1569), el traductor tenía, en este momento, veintisiete años (Gagliardi, 2006, págs. 41-42).

[6] En este año, Pedro Villalo habría solicitado licencia al Consejo de Castilla para imprimir un libro, pero no tenemos constancia de que tal impresión se llevara a cabo (Rojo, 1994, pág. 150).

[7] Se sabe únicamente, según los documentos conservados, que estudió en la Universidad de Salamanca hasta 1565, cuando se habría trasladado a Valladolid con motivo de un pleito suscitado por la herencia paterna. Habría permanecido en esta ciudad, por lo menos, hasta 1569 (Gagliardi, 2006, págs. 39-42).

[8] Se sabe únicamente que estudió gramática y cánones, de donde Gagliardi deduce, sin apoyos suficientes, que fue clérigo (2006, pág. 43, nota 48).

[9] Juana Venero de Leyva era hija de María de Hondegardo y de Andrés Venero de Leyva (quien, como Capitán General del Nuevo Reino de Granada y presidente de la Audiencia de Santa Fe, desempeñó una importante labor al proteger los derechos de los indios frente a los abusos de los encomenderos). Debió de conservar el apellido de su padre aun estando casada por la importancia del linaje al que pertenecía. Los Venero y los Leyva (ambas, familias de origen medieval) se unieron en el momento en el que Isabel de Leyva, hermana de Juan Martínez de Leyva (nacido en 1480), contrajo matrimonio con Fernando de Venero en Castillo (pueblo situado en Arnuero, municipio de la comarca de Trasmiera, Cantabria). Hoy en día se puede visitar, en este pueblo, la Torre de Venero, construcción aparentemente del siglo XIV (aunque, según las crónicas, su origen pudo ser anterior), que fue solar de la familia Venero; Lope García de Salazar, en Las Bienandanzas e Fortunas, habla de la construcción de esta torre en Venero y del consiguiente origen del linaje. Por otro lado, los Leyva deben su apellido a la villa homónima en la provincia de Logroño, aunque no se puede precisar unívocamente cómo fueron los inicios. Andrés Venero de Leyva, padre de nuestra dedicataria, fue elegido en 1548 (cuando tenía treinta y tres años) para ser recibido en el Colegio Santa Cruz de Valladolid, ciudad donde se casó con María de Hondegardo y en cuya catedral se encuentran las tumbas de ambos, en un mausoleo con la estatua de cada uno y una inscripción en la que pueden leerse los nombres y profesiones de todos sus hijos, con importantes cargos en el ámbito de la política, la guerra y la Iglesia. Respecto a doña Juana, se habla de su marido y de su hijo en los siguientes términos: Juan Velázquez, capitán general de la provincia de Guipúzcoa, castellano de Fuenterrabía y San Sebastián, caballero del hábito de Santiago, comendador de Peneusenda, señor de Villaquerín y Sinoba. Tuvieron por hijo a Andrés Velázquez del Consejo de Guerra de Su Majestad, caballero del hábito de Santiago, comendador de Mirabel (Carmen González Echegaray, Don Andrés Díaz de Venero y Leyva. En el IV Centenario de la Fundación de la villa de Leyva en el Reino de Nueva Granada (Colombia), Santander, Institución Cultural de Cantabria-Diputación Provincial de Santander, 1972, págs. 7-40). En la epístola nuncupatoria previa al diálogo, Pedro Villalo exalta las virtudes de su dedicataria en tanto que modelo que deben seguir todas las mujeres; según el traductor, esta verá, en el libro que se le ofrece, un espejo donde contemplar las hermosuras de su ánimo. Con dicha dedicatoria, Pedro Villalo repite lo que había hecho Vives en su tratado (dedicado a Catalina de Inglaterra) y Dolce en su diálogo (dirigido a una noble, Violante de San Giorgio). La dedicataria es relevante para este texto por representar el conjunto de lectoras al que iría dirigido, idealmente, el diálogo. Además, cabe señalar que las veneras que figuran en la portada pueden tener relación con el apellido de la dedicataria.

[10] Pedro Villalo de Tórtoles elabora su traducción con un estricto criterio de fidelidad (vid. Proyecto Boscán). No se puede decir lo mismo de Dolce, quien tomó como modelo para su diálogo el tratado De institutione feminae christianae de Luis Vives y realizó una traducción muy libre del texto, lo que conllevó una serie de cambios significativos: transformó el tratado en diálogo, hizo un continuo ejercicio de síntesis y adaptó el texto geográfica y culturalmente a la Italia del momento. A pesar de la deuda con su modelo, no lo mencionó en la primera edición del diálogo (Venecia, 1545), lo que le valió serias acusaciones de plagio (Gagliardi, 2006, págs. 31-38). Frente a esto, Pedro Villalo se erigió como defensor de la originalidad del veneciano y sustituyó la epístola del impresor Gabriel Giolito (en la cual este resalta la utilidad del texto de Dolce para las mujeres y lo presenta como una obra novedosa) por un proemio en el que explicita que el diálogo tuvo como modelo el tratado de Vives y niega que Dolce no diera a entender la deuda con su modelo, justificación que probablemente se base en el juego metaliterario presente en el diálogo (véase la nota 32).

[11] En el diálogo se dan enseñanzas sobre cómo deben comportarse las mujeres en cada uno de los estados civiles por los que pasan a lo largo de su vida: el de doncella, el de casada y el de viuda. De este modo, el diálogo está dividido en tres partes que se corresponden con cada uno de estos tres estados.

[12] El amor debe estar presente en la vida de la mujer desde la lactancia hasta la vejez: es la madre quien tiene que amamantar a su hija, pues así nace entre ambas mayor caridad y amor (mientras que las amas de cría dan de mamar sin amor); el principal oficio de la mujer casada es amar a su marido; muerto el marido, la viuda, que ha cumplido con las leyes carnales, no debe volver a casarse (pues ello significaría que no lo amaba suficientemente), sino que tiene que satisfacer a Dios, convirtiéndose este en su esposo celestial.

[13] El gobierno de una casa es semejante al gobierno de una república y, por tanto, debe reinar la paz y la conocordia. Un padre es como un príncipe y, por ello, debe ser justo con sus hijos, encontrando el equilibrio entre la severidad y la benignidad. Flaminio lo explica con las siguientes palabras: ha de juzgar cada padre que su casa es semejante a una república y que no hay otra diferencia sino que la república es gobernada por muchos y en su casa es solo el señor y príncipe. Pues representando persona de príncipe, también se requiere que use de oficio de príncipe, el cual es mostrarse con todos justo igualmente. Pero tampoco ha de usar de tanta severidad con los hijos que no se acuerde que es padre, ni de tanta benignidad que se olvide de que es príncipe (Diálogo de la doctrina de las mujeres, fols. 18 v/ 19 r).

[14] Por ejemplo, crítica a las mujeres nobles que no dan de mamar a sus hijos, reprobación de los afeites y vestidos lujosos y condena de los excesos de las fiestas.

[15] La religión cristiana es base de la educación de la mujer, quien debe encarnar una serie de virtudes (castidad, vergüenza, templanza, modestia, continencia…) derivadas de la doctrina cristiana.

[16] Derivan, conceptualmente, de los tres estados civiles de la mujer (doncella, casada y viuda).

[17] Se dedica una extensa parte del diálogo a la educación de la doncella; entre otras cosas, se habla de la actitud que deben adoptar los padres hacia las hijas, se incide sobre la necesidad de que estas aprendan a hacer las labores domésticas, se da una lista de las lecturas recomendadas para las mismas y se alude a la conveniencia de que tengan un maestro o maestra que ayude en su educación.

[18] Se habla de las amas de cría y de los maestros.

[19] Se desprecian las cosas exteriores (por ejemplo, el exceso del sarao al que da lugar la celebración del matrimonio) y se reivindica el valor de las obras de caridad y de la oración sentida.

[20] El diálogo se ve enriquecido por un variado repertorio de exempla que incluye alusiones bíblicas, literarias e históricas. Respecto a estas últimas, cabe señalar la abundancia de personajes de la Antigüedad, cuya mención tiene siempre la finalidad de ejemplificar algún punto de la argumentación. Algunos ejemplos de ello son: en la reivindicación de las labores de costura para las mujeres, se alude a las romanas, que tenían por costumbre virtuosa la hila; Cornelia, madre de los Gracos, se cita como ejemplo de madre ejemplar; Lucrecia, como ejemplo de mujer casta; a las mujeres persas se las nombra como contraejemplo para evitar la ociosidad; Cleobulina, hija de Cleóbulo (uno de los siete Sabios de Grecia), figura entre los ejemplos de mujeres letradas y honestas; Hipsicratea, una de las mujeres de Mitrídates, rey del Ponto, encarna la virtud de la fidelidad conyugal. También abundan las alusiones a los santos (cuya historicidad, por otro lado, no siempre está clara), como en el caso de Santa Catalina de Siena, ejemplo de mujer letrada y virtuosa. Se alude varias veces a las hijas de Isabel la Católica, la cual habría procurado tanto educarlas en el estudio de las letras como enseñarles las labores de costura.

[21] La mujer debe ser, ante todo, honesta. La doncella tiene que preservar su virginidad hasta el matrimonio; lo contrario supondría la pérdida del honor y la virtud.

[22] Los juegos de las niñas deben estar vigilados por una mujer virtuosa y madura y tienen que enseñar honestidad y virtud. De este modo, están prohibidas las muñecas, que enseñan a las niñas a querer lo superfluo, y se recomienda que jueguen con los instrumentos de la casa para que aprendan su nombre y cómo se usan.

[23] Dolce, dada su condición de polígrafo, procura dignificar la lengua vernácula en su reelaboración del tratado de Vives. Por ello, entre las lecturas apropiadas para la doncella, diferencia los libros en latín de los libros en romance y recomienda autores italianos que, además, cita de manera recurrente en el texto.

[24] Dar de mamar es beneficioso para la madre, ya que, si la leche se seca, esto puede dar lugar a enfermedades. Sin embargo, si se busca un ama de cría, la elección debe hacerse correctamente, ya que la leche puede transmitir tanto los vicios como las enfermedades.

[25] Abundan las comparaciones con elementos de la naturaleza. Por ejemplo, al inicio del segundo libro, la descripción del jardín, locus amoenus en el que conversan ambos interlocutores, tiene relación con la materia que se trata: el matrimonio es como un jardín bien cuidado y los pájaros que están cantando allí también pueden sentir amor y cumplir con las leyes del matrimonio. Además, es recurrente la inserción de comparaciones de este tipo dentro de la argumentación: así como el armiño prefiere dejarse morir a ensuciar en el lodo su blanco pelaje, la doncella debe preservar su castidad.

[26] Así como el orador tiene que aprender su oficio desde la cuna, para salir perfecto en cualquier arte, hay que aprenderla desde niño. De este modo, la educación de las hijas, siempre en la virtud, debe estar dirigida a que estas sean buenas señoras de su casa.

[27] Se alude frecuentemente a la pobreza de Jesucristo y se desprecian los excesos de las fiestas, los vestidos y todo lo que sea superfluo.

[28] Es recurrente en el diálogo la comparación entre el hogar y cualquier república. El comportamiento de las mujeres puede tener consecuencias políticas; por ejemplo, la discordia del matrimonio, que la mujer tiene el deber de evitar, puede llevar a la guerra. Por otro lado, aparece con frecuencia la imagen del cuerpo político aplicada a la unión entre la mujer y el marido: este es la cabeza y, por tanto, gobierna sobre aquella, que es el cuerpo.

[29] La mayoría de los sucesos incluidos en el diálogo carecen de relevancia histórica, y tienen, más bien, un carácter de anécdota; su finalidad es siempre la de ejemplificar algún punto de la argumentación. De este modo, la alusión al suicidio de Lucrecia adquiere relevancia por constituir un claro ejemplo del valor de la castidad femenina, sin importar las consecuencias políticas que este suceso pudo tener para Roma. De la misma manera, la referencia al aprisionamiento de Fernán González en León se justifica en la medida en que da pie a la alabanza de la mujer del conde como esposa sacrificada. Además, los hechos históricos a los que se hace referencia son muy pocos en comparación con las varias historias tomadas de la Biblia (por ejemplo, la de Amnón y Tamar), la literatura clásica (especialmente, referencias a la Iliada y la Odisea) y la vida real; respecto a esto último, debe apuntarse que Dolce quiso incluir anécdotas sobre mujeres italianas coetáneas en un intento de acercar el texto a los lectores. En definitiva, el autor, a la hora de elaborar un repertorio de exempla para apoyar la argumentación, pone el acento sobre las vidas individuales.

[30] Se reflexiona sobre el grado de perfección de los tres estados de las mujeres (doncella, casada, viuda).

[31] Es constante el apoyo de la argumentación en el Antiguo y Nuevo Testamento y en los escritos de los padres de la Iglesia. Además, la doncella debe aprender la doctrina cristiana a través de las sagradas escrituras.

[32] El diálogo se construye sobre un juego metaliterario: Flaminio, alter ego de Dolce, tiene un libro entre las manos que está en latín y contiene enseñanzas sobre cómo deben comportarse las mujeres en cada uno de los estados de la vida (doncella, casada y viuda). Dorotea, dado que no entiende el latín, le pide a Flaminio que le relate los contenidos del libro, del cual no se menciona ni el título ni el autor. Sin embargo, el lector sabe que Flaminio, trasunto literario de Dolce, tiene entre las manos el tratado vivesiano De institutione feminae christianae. De este modo, la labor que llevó a cabo Dolce encuentra una manifestación literaria en el discurso de Flaminio.

[33] Flaminio expone diferentes enseñanzas para las mujeres, desde los juegos más apropiados para las niñas hasta la manera como debe vestirse una viuda.

[34] Dos son los interlocutores, pero hay una inclusión del discurso de otros personajes que no se hallan en el intercambio comunicativo. Al inicio del libro sobre la viuda, Flaminio relata en estilo directo la conversación que ha tenido el día anterior con Fortunio Spira y Pietro Aretino sobre cuál de los tres estados (doncella, casada, viuda) es más perfecto. Asimismo, introduce en estilo indirecto lo que aportó a esa conversación Paulo Stresio.

[35] El traductor incluye una breve cita en latín al inicio del proemio.

[36] Bernardino de Santo Domingo desarrolló su actividad en Valladolid de manera continuada hasta 1583 y su viuda se hizo cargo de su taller entre 1584 y 1587 (Juan Delgado Casado, Diccionario de impresores españoles (Siglos XV-XVII), Madrid, Arco Libros, 1996, 2 v, II, págs. 646-647 ).

[37] En la tabla de contenidos de este tomo de la revista, se cita el diálogo de la siguiente manera: Dialogo de la dotrina de las mugeres, traduzido por Pedro Villalo de Tortoles (1584). Réimprimé par Eugenio Dordoni.

[38] Foulché-Delbosc dirige la revista, pero firma la edición con el pseudónimo de Eugenio Dordoni. El editor incluye una nota preliminar, transcribe el texto sin modernizar y no inserta notas al pie de tipo explicativo, salvo en el proemio del traductor a los lectores. Por el contrario, sí inserta en nota al pie las glosas añadidas por Pedro Villalo (cuya función no es relevante desde el punto de vista del contenido, sino que constituyen una mera guía para el lector). Además, coloca la tabla (que en el ejemplar de 1584 sigue al proemio y precede al diálogo), después del diálogo y antes del colofón.

[39] El diálogo se edita a continuación del Dialogo de mugeres de Cristóbal de Castillejo. La edición de este último está a cargo de Ludwig Pfandl, quien incluye un estudio introductorio en alemán.

Bibliografía

Elaborada por Catalina García-Posada Rodríguez [BDDH320Bv1 - 177KB]  

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