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Código de identificación BDDH260
Nombre del responsable

Ana Vian Herrero

Fecha de última grabación

20/12/2016

Autor

Sigea, Luisa

Título

Duarum virginum colloquium de vita aulica et privata [1]

Variantes del nombre del autor

Luisa Sigea de Velasco

Loisa Sigea

Loysa Sigea

Loisa Sygea

Loysa Sygaea

Luisa de Sigea

Luisia Sigaea

Loisia Sigea toletana

Aloysia Sigaea toletana

Aloysia Sygea

Ludovica Sigea

Luisa Sigeia

Luísa Sigeia

Luiza Sigéa

Luíza Sigeia

Louise Sigée

Variantes del título

Colloquium habitum apud villam inter Flaminiam Romanam, et Blesillam Senensem, virgines tum nobiles, tum etiam doctas, de vita aulica et privata vivendi ratione

Colloquivm duarvm virginvm

Colloquium duarum virginum

Dvarvm virginum colloquivm

Duarum virginum colloquium

Dialogus de differentia vitae rusticae et urbanae

Fecha de nacimiento autor

1522

Fecha de muerte autor

1560, 13 de octubre

Lugar de nacimiento autor

Tarancón (Cuenca) [2]

Lugar de muerte autor

Burgos [3]

Actividad profesional autor

Dama latina (“criada” o “moça de cámara”) de la Infanta Dª María de Portugal y una de sus preceptoras. Dama latina por breve tiempo de la reina María de Austria, esposa de Luis II de Hungría y Bohemia. [4]

Autores secundarios y dedicatarios

Dª María de Portugal (dedicataria) [5]

Fecha/Siglo

c.1552 [6]

Tipo de producción

Original

Lengua originaria

Latín.

Difusión

Exenta

Materias

Crítica de costumbres. [7]

Filosofía moral. [8]

Religión. [9]

Temas secundarios

Crítica social. [10]

Educación. [11]

Filosofía. [12]

Mística. [13]

Mujer. [14]

Música. [15]

Naturaleza. [16]

Política. [17]

Vida de corte y de aldea. [18]

Número de interlocutores

2

Interlocutores

Nombre: Blesilla senense. [19]
Categoría: Dama. Joven. Mujer. Noble. Sabia. Amiga


Nombre: Flaminia romana.
Categoría: Dama. Joven. Mujer. [20] Noble. [21] Sabia. [22] Amiga [23].

Enunciación

Directa e Indirecta

Lenguas del texto

Latín. Griego. Hebreo. [24]

Repertorios bibliográficos

Antonio, N. Nova, II, págs. 71-72, 351.

BVPB, n. 20070007525

BIESES: Bibliografía de escritoras españolas/ Bibliography of Spanish Women Writers. http://www.bieses.net

CCPBE, n. 000790327-8

Esteve Barba. Mss. Col. Borbón Lorenzana de la BP de Toledo, n. 338.

Gómez n. 144.

Tipo de testimonios

Manuscritos

Manuscritos

Código: 1
Autor: Sigea, Loysa
Título: Colloquium habitum apud villam inter Flaminiam Romanam, et Blesillam Senensem, virgines tum nobiles, tum etiam doctas, de vita aulica et privata
Datación: 1552
Copia: Toledo. Pública, Col. Borbón Lorenzana, n. 338, fols. 1-116
Descripción: Elaborada por Ana Vian Herrero [BDDH260DM1v1 - 284KB]  
Reproducción digital: http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=397594
Link: bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=397594

Ediciones modernas

Código: 1
Autor: Sigea, Luisa
Título: Duarum virginum colloquium de vita aulica et privata
Responsable: Serrano y Sanz, Manuel (edición)
Publicación: En Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas desde el año 1401 al 1833, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1905, t. II, págs. 419-471.
Link: archive.org/stream/apuntesparaunabi02serruoft#page/418/mode/2up/search/sigea; www.bieses.net/manuel-serrano-y-sanz/


Código: 2
Autor: Sigea, Loysa / Sigée, Louise
Título: Duarum Virginum Colloquium de uita aulica et priuata, Loysa Sigea toletana auctore. Editum Vlysiponae anno salutis MDLII /Dialogue de deux jeunes filles sur la vie de cour et la vie de retraite (1552) [25]
Responsable: Sauvage, Odette (introducción, ed. critica bilingüe, texto latino y traducción al francés) / présenté, traduit et annoté par Odette Sauvage [26]
Publicación: Paris, Fondation Calouste-Gulbenkian / Presses Universitaires de France, 1970.

Traducciones modernas

Código: 1
Autor: Sigée, Louise
Traductor: Sauvage, Odette
Título: Dialogue de deux jeunes filles sur la vie de cour et la vie de retraite (1552)
Responsable: présenté, traduit et annoté par Odette Sauvage
Publicación: Paris, Fondation Calouste-Gulbenkian / Presses Universitaires de France, 1970.


Código: 2
Autor: Sigea, Luísa
Traductor: Santos, Maria do Rosário Laureano (traducción antológica de algunos fragmentos)
Título: Diálogo de duas jovens sobre a vida de corte e a vida particular
Responsable: Santos, Maria do Rosário Laureano
Publicación: En História e antologia da literatura portuguesa. Século XVI. Miscelânea (Autos, Tragédia, Diálogo, Hagiografia, Sentenças), Lisboa, Fund. Calouste Gulbenkian, 2003, págs. 65-71.

Notas

[1] Es el título inicial del ms., abreviando el más largo y descriptivo que se lee en el f. 4 (y primero que figura aquí en las variantes de título). Serrano y Sanz lo adopta y corrige el que, según la interpretación del Arcediano del Alcor, le diera Nicolás Antonio ("Dialogus de differentia vitae rusticae et urbanas"), un título inexacto, pero que sirvió a todos los que escribieron sobre Sigea desde Nicolás Antonio (Serrano y Sanz 1905: 418b).

Aunque aquí consideramos el texto como exento, el "Coloquium…" es la pieza principal de una colectánea unitaria que incluye también su poema “Sintra” y dos epigramas en alabanza de este (de Jorge Coelho y de Gaspar Barreiro). Sigea fue además autora de otros textos poéticos y se conserva un epistolario significativo (cf. www.bieses.net para obra completa sistematizada). Asimismo y precio verosímil a la excepcionalidad que la hizo pertenecer desde muy pronto a todos los catálogos de mujeres ilustres, fue objeto de una impostura literaria: en 1680 se asocia su nombre a una obra obscena titulada "Aloysiae Sigeae Toletanae satyra sotadica de arcanis amoris et veneris: Aloysiae hispanice scripsit: latinitate donavit J. Meursius", dada a la luz por Jean Nicolas, un impresor de Grenoble. En 1700 entraba en el Índice, cuando ya existían cinco o seis ediciones y traducciones. La obra se atribuyó al conocido abogado del Dauphiné, Nicolas Chorier, treinta años después de su muerte, y desde entonces la polémica se extendió a lo largo de los siglos, incluyendo en la nómina a otros candidatos a autor, como Jean Vestrène, jurisconsulto de La Haya. Lo cierto es que las discusiones eruditas sobre la autoría se ocupan, entre otras cosas, de resaltar los errores de lengua latina que la obra contiene. Lo más llamativo de esta impostura, pues, no es ni siquiera asociar a la piadosa (pero profana) Luisa Sigea con una obra obscena, sino el quitarle incluso el mérito de la elegancia de su latinidad: véanse, además de Allut (1862) y Riberiro (1882), Garrido (1955: 136-150) y Sauvage (1970: 22-25), quienes resumen la impostura y la polémica erudita. La "Satira sotadica" también está por estudiar como diálogo paródico y satírico en la estirpe de los aretinianos tardíos, obra más inocua y divertida si se aborda desde sus cánones genéricos derivados del libertinismo francés y se toman las debidas distancias que aún no parecen haberse tomado (Prieto Corbalán 2007: 76). Se reedita, por ejemplo, junto con un derivado de Aretino a través de Fernán Xuárez (el "Pornodidascalus" de Kaspar von Barth), en fecha tan tardía como 1750: es una edición colectánea que incluye las "Elegantiae latino sermonis" de Ioannes Meursius [el joven], sobrenombre de Nicolas Chorier, y contiene además en fols. [137]-300 "Satyrae sotadicae de Arcanis Amoris et Veneris pars altera [Colloquium VII et VIII]". Cf. en Dialogyca, BDDH255 (Traducciones, cód. 3.)

[2] Tarancón es la patria chica de su madre, la hidalga Dª Francisca de Velasco. El apelativo ‘toledana’ se explica porque la diócesis de Tarancón pertenecía entonces al arzobispado de Toledo.

[3] Es el lugar más probable, a juzgar por los membretes de expedición de sus últimas cartas conservadas.

[4] Luisa Sigea pertenece a la pequeña nobleza pobre, hija de Francisca de Velasco y de Diego Sigeo, de vinculación comunera pero preceptor desde 1542 del príncipe D. Juan de Portugal; sin embargo, Luisa recibe, gracias al esmero de su padre, una educación reservada a los varones de las grandes familias (Rada 1994: 341); su familia prospera por la vía de las letras y la enseñanza, y sintomáticamente, para la estimativa de la época, no figura en el grupo de las «damas que entran al servicio» de Dª María, sino en el de sus «criadas» (véase el testimonio de Frei Miguel Pacheco que aporta A. M. Alves 1990: 148). Se vinculó al entorno de Dª María hasta 1552, fecha en la que contrae matrimonio con Francisco de las Cuevas, hidalgo de Burgos. Su empleo como Dama latina de María de Austria (hermana de Carlos V) en 1558, en Valladolid, a la vez que su marido ocupaba el cargo de secretario, duró solo un par de meses, pues la reina falleció el 18 de octubre de ese año. Además del latín, Luisa Sigea dominaba el griego, el hebreo, el árabe y el siriaco como lenguas sabias; entre las lenguas vernáculas, español, portugués, francés e italiano. Su fama fue internacional al escribir al Papa en 1546 una carta en cinco lenguas (latín, griego, hebreo, árabe y siriaco) a la que el Papa respondió personalmente, también en las mismas cinco lenguas.

[5] La dedicatoria a la «Infanta Serenísima María» cumple con todos los preceptos de la tradición grecorromana y ofrece muchos datos de interés: el agradecimiento por los medios obtenidos para consagrarse al estudio y proseguir en los esfuerzos intelectuales ya realizados con anterioridad; el título de la obra; el tema («cuál de los dos géneros de vida es más feliz: la vida de corte o la vida privada, y por así decir solitaria, fuera de la agitación de la ciudad»); el método argumentativo («Procuramos justificar y criticar las opiniones [de las interlocutoras] con citas de los más sabios varones, y pocas hay introducidas de nuestra Minerva»); la deuda intelectual y espiritual, contraida desde niña, abierta y ufanamente confesada, con las auctoritates que ahora quiere divulgar; una modesta petición de favor para la obra («huic opusculo») ligada humildemente a esa «divina princesa» («Su autora es tu sirvienta, tu biblioteca el lugar donde la he compuesto, y tus mejores libros los que me han ayudado a realizarla»); la exhortación al objetivo político que la obra cumplirá haciendo callar a los envidiosos: la Infanta está llamada a desempeñar excelsas tareas políticas y espirituales que deslumbrarán al mundo, hoy veladas solo por la envidia. Con sus palabras finales parece aludir, pues, a las dificultades políticas que atraviesa en ese momento la corte portuguesa y, en especial, a las intrigas y combinaciones matrimoniales realizadas a propósito del futuro de la Infanta. S. Garrido (1955: 42-69, 84-85 y passim), hace una excelente síntesis del encierro dorado en que vive la Infanta portuguesa, víctima de varias combinaciones políticas para casarla, y víctima de su rica dote, codiciada por muchos monarcas europeos; las maquinaciones en torno a candidatos sucesivos (un Delfín de Francia, un hijo de Fernando Rey de Romanos e incluso el mismo Felipe II) nunca llegaron a culminar en boda. A esto se refiere el último párrafo de la dedicatoria de Luisa Sigea en el "Colloquium". Véanse también Bourdon (en Bourdon-Sauvage 1970: 42, n. 36) y A.M. Alves (1990: 133).

[6] La fecha de 1552 figura en el título (“Duarum virginum colloquium de vita aulica et privara. Loysa Sigea toletana auctore, editum Ulyssiponae, anno Salutis MDLII”) del ms. único descubierto por Serrano y Sanz. Seguramente no se trata del original autógrafo, ya a juicio de este (Serrano y Sanz 1905: 418b) y de S. Garrido (1955: 117, 298), pues se revela un copista poco avezado –aunque trilingüe–, con confusiones y destrozos de la sintaxis a cada paso, pero buen pendolista; tampoco tiene la firma de Sigea. Sauvage (1970: 63 y 135-136) no descarta, en cambio, la posibilidad de autografía, pero nada definitivo hay al respecto (cf. abajo la descripción de este testimonio). Sí parece ser el ms. que describó el Arcediano del Alcor (Serrano y Sanz 1905: 148b). Perteneció a la biblioteca de Gallardo. Conocemos la fecha de composición en su faceta redaccional también por una carta de la autora a Pompeyo Zambecari, obispo de Sulmona y Valme, nuncio papal en Lisboa, al que le comunica estar empleada en esta labor: dice «trabajar con ahínco y abarcar obras de mucho más valor que las que he hecho hasta ahora», alusión en la que la mayoría de los críticos ven referencia al "Colloquium" (C. Prieto Corbalán 2007: 62 y carta nº 3, pág. 102). Se empezó a conocer el texto en Portugal al menos en 1551-1552, antes del pulimiento definitivo, pero la dedicatoria a la infanta Dª María de Portugal, donde da a entender que todas sus obras han ido enderezadas a su egregia alumna, es de 1553 y ya desde Castilla; la lima, que quizás la muerte interrumpiría en 1560, se realiza en España (Garrido 1955: 76, 113 y 116).

[7] Se refiere en particular a las costumbres cortesanas y molestias, envidias, enemistades y lisonjas de la vida de palacio y vasallaje, en boca de Blesilla sobre todo. La segunda jornada, consagrada a los cuidados corporales, los afeites y los excesos de las apariencias, trata el tema del vestido, maquillaje, palabra y ocio femeninos desde ambos lados, uno de extrema severidad y otro encargado de suavizar, con las mismas autoridades, esos rigores tópicos.

[8] El tema principal de discusión, desde el inicio, es la vida feliz, tratada desde varios puntos de vista, pero sobre todo desde el ético y filosófico. En el día tercero se aborda en progresión de intensidad buscada, dividida en tres partes. La Blesilla de Sigea es grave y prudente, ha conocido la vida de corte pero la ha abandonado, optando por la vida retirada con conocimiento de causa; no solo no se arrepiente de ello, sino que intenta arrastrar a Flaminia –que se resiste–a la misma decisión, pues por austera que esa vida solitaria sea, conduce a la felicidad. Una interlocutora templa a veces a la otra y, en ocasiones, están de acuerdo en algunos aspectos importantes (el príncipe ideal, la dependencia del cortesano de los favores y mercedes, el común objetivo de Dios como Sumo Bien, la fragilidad de los bienes fugaces, la uirtus como remedio –al modo de Lucilio–, los gozos de la vida intelectual, la sumisión a los príncipes por amor a Dios –no a los honores–, los méritos y dificultades inherentes a cada camino, la posibilidad de varios de ellos, la compañía de unos pocos en cualquiera de esas dos vías, un aurea mediocritas vista desde ambos lados, etc.).

[9] Se sostiene la vida feliz como la que se alcanza en la contemplación divina; el verdadero bien y la felicidad verdadera solo se encuentran en Dios: vita beata, pues. Se plantea desde la primera jornada pero progresa in crescendo hasta la tercera. Cf. abajo, nota 13.

[10] Referida al enfoque contrastante entre vida de corte y servicio / vida privada e individual. La sátira, principalmente anticortesana, coincide con la literatura que denuncia la degradación del habitante palaciego desde el siglo XV. Cf. arriba, nota 7 y abajo nota 18.

[11] Ideas tratadas desde ambos lados y destinadas en buena medida a las mujeres. Blesilla critica severamente el lujo de las jóvenes de la corte, sus parloteos y frivolidades, y a petición de Flaminia traza una «institución de la mujer cristiana» en miniatura en la jornada II. No debe desvanecerse el destinatario: mujeres nobles que viven en el lujo de la vida de corte, y tampoco se debe olvidar que varios moralistas desde fines del siglo XV denuncian el lujo creciente, mientras las actas de cortes del periodo decretan leyes antisuntuarias casi sin descanso. La originalidad y el interés de este debate reside en que es en buena parte sobre las mujeres y por mujeres, y que la confrontación de las dos posiciones se concreta, en un momento determinado, en una especie de justo medio en boca de Blesilla: la ‘perfecta casada’ no es el único papel femenino, sino el modelo de la mujer intelectual, una dama cultivada que sabe, gracias a su formación física, espiritual y filosófica, distinguir el bien y el mal y buscar en la filosofía «un refugio, porque la filosofía, según Platón, no es más que un don de los dioses» (Bourdon-Sauvage 1970: 156; Rada 1994: 347).

[12] Además del tratamiento filosófico del par vida activa-vida contemplativa, se defiende específicamente la virtud humanitaria de la filosofía. El parecido con el marco elegido por Platón en su Fedro o con los paisajes de Tusculum o de Arpinum trae consigo la imitación de los temas, como la posibilidad de una retórica fundada sobre un saber enciclopédico. Flaminia, desde la laicidad plena, piensa que un alma virtuosa puede vivir en este mundo sin ceder a las tentaciones, e incluso considera esa vida del siglo una prueba necesaria y una victoria de más mérito que la huida preconizada por Blesilla, que puede incurrir en soberbia; confía en la naturaleza humana si cuenta con una buena educación, lo que contrasta con la desconfianza profunda de su amiga. A lo largo de la II jornada se aprecia cómo las interlocutoras coinciden en tres puntos esenciales: la sumisión a los príncipes, la importancia de la virtud como fuente de todos los bienes y la conveniencia de la dedicación femenina a la filosofía, de nuevo opinión de la autora y especialmente original en su contexto ideológico. La filosofía se convierte en el poder salvador de las damas, como lo es en Tusculanas para Roma. Igual que el Cicerón de De natura deorum, la unión de vida contemplativa y activa es una preocupación esencial, y las interlocutoras no se sustraen a esta exigencia. En la III jornada Blesilla defiende la vida intelectual, porque lo único inmortal y divino es el saber y la inteligencia: “Porque, al envejecer, solo la inteligencia rejuvenece y, cuando el tiempo disminuye todas las cosas, ella es la única que aumenta con la vejez” (ed. O. Sauvage, págs. 184-185).

[13] Desde la I jornada se introduce el enfoque místico de la vida feliz (vía ancha y sencilla frente a vía estrecha y para pocos). Esa vía estrecha, la que conduce a Dios y es incompatible con la vida del mundo, se aborda en el libro III en tres momentos: se define la vita beata; después se propone la huida del mundo para alcanzarla, porque es imposible no contagiarse de los vicios (el camino de vida solitaria de Blesilla, en la pureza del campo y lejos de las multitudes cortesanas); por último, se exalta la bienaventuranza reservada a los que han podido aproximarse a Dios por ese camino estrecho. Su punto de vista es más evangélico que doctrinal. Flaminia contrarrestará esta posición con la suya propia: hay una buena muerte en el mundo, la del que lleva en su cuerpo la muerte de Jesús, el ‘portacristo’ que defendieron tantas corrientes religiosas espirituales, desde alumbrados a carmelitas y protestantes, pasando por el erasmismo más templado. La vida de este mundo no pone en riesgo necesariamente la salvación; el alma puede permanecer invencible y libre en medio de las tentaciones, y fortalecerse sin apartarse de los otros, ayudándolos y evitando el orgullo de la soledad; las buenas obras y la caridad, camino seguro para llegar a Dios, exigen la vida en el mundo. La vida contemplativa no es, pues, superior. Dios no impone un único camino salvador; destina cada uno de ellos a cada una de las criaturas según su criterio. Nótese que el valor de los dos tipos de vida se considera solo en relación con la salvación del alma. La conciliación de las dos vías en este mundo que hace Flaminia es necesaria para el cristiano que vive la vida temporal con la promesa de la eterna; está más cerca del punto de vista agustiniano y de los humanistas del siglo XVI, especialmente de Erasmo y Vives. Algunas expresiones de Blesilla se han relacionado con las recomendaciones de «fe viva y enamorada» que gozaron de tanto predicamento en la España y la Europa del momento –y aún décadas después–, entre los ascetas y místicos de la Contrarreforma (Sauvage 1970: 45-47). En los últimos parlamentos del texto las dos doncellas dulcifican y acercan posturas con concesiones parciales. La suspensión de juicio final se dirige a la razón y piedad de los jueces, de los lectores, en actitud escéptica ciceroniana propia de la Nueva Academia.

[14] El protagonismo erudito y amistoso de las dos doncellas supone una sutil posición profemenina de la autora que contrasta con el discurso masculino, particularmente misógino, de las autoridades citadas en la jornada II. Ese discurso no se ve reforzado por el del marco, y quizás es lo esencial: la parlería, irreflexión, mentira, codicia, derroche, frivolidad femeninos… quedan desmentidos por el comedimiento, la elaboración sutil de argumentos, la veracidad, la prudencia, la profundidad reflexiva de estas muchachas que saben unir la hondura filosófica de sus conversaciones con el aprecio limpio del mundo natural. Las protagonistas, mujeres verdaderamente autónomas, argumentan con delicadeza, hablan con más sabiduría que la mayoría de los hombres y salen muy airosas de cualquier comparación. Desde el punto de vista del tratamiento de personajes, lo verdaderamente significativo es que la autora elija a mujeres doncellas capaces de rivalizar en erudición para hablar de un tema filosófico serio. Cuando estos asuntos –y casi cualesquiera otros– se tratan en diálogo, siempre son voces masculinas; si aparecen interlocutoras es, salvo muy contadas excepciones, siempre en posición de enseñadas o, si acaso, hablando de asuntos que se supone les conciernen de modo directo (el matrimonio, la educación de los hijos, algunos cuadros de costumbres), pero es muy raro que intervengan en debates filosóficos, políticos o religiosos. La autora, por su parte, contribuía así a la superior formación de las mujeres y hombres de la corte portuguesa, con lo que la princesa engrandecería ante las cortes europeas su propia imagen como mecenas, en momento político de expectación aún incierta, tal y como se alude al final de la dedicatoria. La novedad –ya lo percibió el Arcediano del Alcor– no es una mujer que escribe, sino que escribe de temas reservados a los hombres y con más erudición que la mayoría de ellos.

[15] La música no se trata desde el punto de vista teórico ni profesional, pero el primer día se cierra mientras las interlocutoras, practicando la relaxatio animi, se unen con sus voces y sus instrumentos musicales al murmullo del agua y al canto de los pájaros en las horas del crepúsculo. Aunque tópicas desde los bucólicos griegos y latinos, y muy explotadas por la historia del diálogo desde Platón, las descripciones de Blesilla y Flaminia acercan paisaje real y literario para ilustrar su propia cultura, donde la música tiene protagonismo destacado; consiguen percibir la realidad refractándola a través de recuerdos eruditos.

[16] Ambas interlocutoras, pero sobre todo Blesilla aseguran las principales y más delicadas descripciones del lugar del diálogo, un locus amoenus de una quinta campestre al servicio del tema y forma argumentativa. El jardín es lugar del pensamiento. La evocación de ese lugar encantador que sirve de decorado debe conducir a la idea de que la naturaleza es el otro fundamento de la vida mejor. Las descripciones de la naturaleza y alusiones a las circunstancias espaciotemporales colman las secuencias de apertura y clausura de cada sesión, están presentes desde el proemio y en los tres libros sucesivos. Estos intermedios paisajísticos son un artificio literario empleado con sabiduría por la autora para aligerar el peso de la erudición, añadir verosimilitud, caracterizar y matizar las personalidades de las dos doncellas, que se humanizan y despliegan su sensibilidad. Tres paisajes se superponen en transposición el uno del otro: el decorado real, el modelo literario y la interpretación simbólica con intención moral. Blesilla es la más sensible a la descripción de la naturaleza.

[17] La primera jornada y más larga de las tres está dedicada a la calidad de los príncipes, cómo deben ser y cómo son, y a la relación rey-vasallos. Blesilla, que ha escogido la vida solitaria, critica a los príncipes en general, que no merecen servicio, junto a los cortesanos cuyo contacto solo provoca la degradación. Se propondrá desengañar a Flaminia, que aprovecha para teorizar sobre sus señores: estos responden al modelo del príncipe ideal ya propuesto desde Grecia (practican la sabiduría y la equidad, honran a las gentes de bien y castigan a los culpables; son filósofos y mecenas de filósofos, piadosos, etc.). En el retrato teórico del príncipe ideal que hacen al alimón las dos doncellas a base de autoridades griegas, la política se subordina a la moral. Blesilla duda de que los príncipes concretos respondan al paradigma, pues reciben críticas de sus súbditos; se demora en contrastar la paciencia verdadera con el miedo, la esperanza de recompensa, la lisonja, etc. reinantes en toda corte, en oposición al príncipe verdadero («uerus dux»), que es Dios; se discute en qué condiciones hay que someterse o, al contrario, resistir al príncipe. El «evangelismo político» de Blesilla, entendido en su contexto, remite a la pérdida de prestigio de los intelectuales ante los príncipes, general en la Europa coetánea de las guerras de religión: quedan sin más función activa que la moral –el consejo a los reyes que el mecenazgo permite–, crisis acentuada desde los años inmediatos al Saco de Roma de 1527.

[18] Alonso Fernández de Madrid, el Arcediano del Alcor, es el responsable de que muchas veces se haya comprendido así el tema del diálogo, aunque el tratamiento no es el guevariano. Dice D. Alonso: “Y aun con todo esto no creyera yo la fama, que suele a veces engrandecer las cosas, si no viniera a mis manos un libro que compuso –y no de molde sino de su mano, según me dixeron–, en el qual, en forma de diálogo entre dos damas, se trata elegantemente la diferencia que hay entre la vida cortesana de palacio y la solitaria de la aldea y del campo. Dispútase la materia por ambas partes con gran copia de razones y autoridades de filósofos morales. Lo que tengo aquí en mucho es, que aunque esta señora en este libro no pusiera nada de su casa, sino buscar para su propósito sentencias tan notables de Platón, Aristóteles, Jerónimo, Plutarco y otros muchos autores griegos y ponerlas a la letra enteras en su propia lengua y caracteres griegos, y trasladarlas luego letra por letra en latín, y juntamente las autoridades de profetas y psalterio y Salomón, escritas en lenguas y caracteres hebreos y trasladadas en latín, digo que, cuando más no hiciera, habría hecho mucho; quanto más que en lo que escribió de suyo mostró grande erudición en filosofía y historia, con harta elegancia en latín y gentil vena en los versos” (Alonso Fernández de Madrid, arcediano del Alcor, De la antigüedad y nobleza de la ciudad de Palencia (Palencia, 1561), pág. 463-464. La puntuación es mía. Véanse, entre otros, Serrano y Sanz 1905: 397; Garrido 1955: 165-166; Sauvage 1970: 24, n. 52; Bourdon-Sauvage 1970: 134; C. Prieto 2007: 64, n. 229). En el interior del texto se está hablando no de la ciudad, sino de «nuestra corte», la corte de la infanta Dª María y Juan III de Portugal, donde la autora trabajó duramente entre 1543 y 1552. Pese al juicio de Alonso Fernández de Madrid, el texto atiende más bien a la polémica entre vida activa (incluida la de corte o palaciega) / vida retirada y contemplativa, por lo que el tema principal del texto, como se justifica arriba en nota 8, es la discusión humanística de la vida feliz (S. Garrido 1955: 112-113; O. Sauvage 1970: 28 y 30; A. M. Alves 1990: 144 y 146; Vian Herrero 2008: 190-203 y 211-231).

[19] Son nombres simbólicos, si no parlantes, para representar, respectivamente, a la partidaria de la vida contemplativa y a la defensora de la activa: Blesilla se llamaba una hija de San Pablo, discípula muy querida de San Jerónimo, que murió tempranamente por llevar una vida ascética demasiado extremada, y Flaminia evoca el célebre gentilicio romano, conveniente a una joven noble que ama la vida esplendorosa de la corte (Sauvage 1970: 29-30).

[20] Específicamente y en los dos casos mujer humanista; variedad muy escasa pero en este momento sí emergente: “La casa de la Infanta resultaba aula y academia femenina, aun sin intentarlo, por la abundancia de damas instruidas y cultas que se veían inclinadas al estudio no sólo por su propia afición, sino también la de su señora. Entre estas damas figuraban como más destacadas Dª Juana Blasfet, a la que debió la Infanta sus primeras letras; Dª Juana Vaz, la Filósofa, que a todos asombraba por su perspicacia en el exquisito arte de la estilística, la Vasia de los latinistas […], la primera preceptora de latín del Aula Regia, hasta que, tiempo adelante, compartió con ella tareas nuestra Luisa Sigea; Dª Paula Vicente, hija de Gil Vicente, [...] ella tenida por gran tañedora, muy querida de su ama y que en calidad de musicóloga del aula femenina, compartía con Ángela Sigea los laureles de los grandes saraos de la Infanta; Dª Leonor Cozinho, autora de una novela de caballerías; Dª Leonor de Noronha, que tradujo al portugués una obra de Historia Universal, cuyo original estaba escrito en latín, y muchas otras” (S. Garrido 1955: 64).

[21] Se han buscado referentes reales para estas doncellas, sin descartar que Blesilla y Flaminia recuperen rasgos de las dos hermanas Sigea, Luisa y Ángela (S. Garrido 1955: 40, 64 y 117). Las interlocutoras rescatan formas de vida y comportamiento nobles en ámbito cortesano regio. El origen, en cambio, de Luisa y Ángela Sigea es de pequeña nobleza hidalga (cf. nota 4). Aunque no es imposible, no es necesario ver en ambas doncellas un retrato real. Entre el retrato literario de las dos doncellas y las doncellas verdaderas puede haber tanta distancia como entre el Craso verdadero y el retratado en el De oratore de Cicerón, o entre el Sócrates histórico y el platónico. En la última crítica sobre el texto se ha ido imponiendo otra lectura más compleja y más acorde con la forma de argumentación elegida: la de que ambas interlocutoras representen dos voces de la misma autora, que proyecta sin sensiblerías dilemas íntimos.

[22] El referente de las dos conversadoras estudiosas son los saraos de la corte de la infanta Dª María de Portugal, una de las aulas regias femeninas con misión de estudio y conocimiento de la antigüedad más sobresalientes de la Europa del periodo. “Es fama que Luisa Sigea estableció en el Paço de la Infanta Dª María unas lecciones sobre materias serias, una especie de discusiones académicas sobre filosofía y lenguas clásicas, que alternaban con entreactos musicales, cuya alma eran las dos tañedoras del Palacio: Paula Vicente, la hija de Gil Vicente y […] Ángela Sigea [la hermana de Luisa]. […] Es muy probable que estas lecciones fueran un hecho, porque el diálogo titulado Duarum virginum Colloquium de vita aulica et privata […] parece realmente una discusión viva de este género, arrancada de la misma realidad” (S. Garrido 1955: 40). Aunque la transposición automática de la realidad a una obra de ficción no es –tampoco en este caso– creíble, el ambiente del aula de estudio sí ayuda a entender el humus intelectual que permite forjar a estos personajes femeninos.

[23] Ambas interlocutoras, de cepa ciceroniana, viven en plena concordia y practican la amistad filosófica, pese a sus discrepancias expresadas in utramque partem. La profunda amistad que liga a las dos doncellas explica la naturalidad fresca de las discrepancias de Flaminia y el tono condescendiente de Blesilla. En su contexto discursivo, ninguna de las dos interlocutoras tiene toda la razón y las dos la tienen: el mensaje final de la obra es escéptico, en la línea de los mejores diálogos ciceronianos in contrarias partes. Resulta esencial comprender esta estructura argumentativa ciceroniana, solidaria de ese concepto de amistad, para no juzgar equivocadamente el diálogo (Vian Herrero 2008), tanto en lo filosófico como en las cada vez más abundantes lecturas “de género”.

[24] Abundan las citas en griego y hebreo, escritas en sus propios alfabetos y declaradas a continuación en latín. La lectura, asimilación, crítica y anotación de tantos textos latinos, hebreos y griegos tácitos o explícitos en la obra permiten suponer labor y lima probablemente de toda su vida adulta. Erasmo, Vives, Budé y otros grandes humanistas latinos del periodo asentaron la práctica de introducir términos en otros idiomas (griego, hebreo, arameo) con intenciones distintas en cada caso (cifrar pensamientos comprometidos, complacerse en la identificación identitaria y de grupo, etc.), con un objetivo común a todos: forjar un destinatario selectivo, minoritario en su capacidad de descodificación de los mensajes. Sigea se suma a ese universo de cultura elevada, y con ello marca también unas señas de identidad autorial, un modo de seleccionar al receptor y de establecer con él un argumento de comunión: el signo de pertenencia a un círculo intelectual restringido. Las autoridades son una forma de construcción de la argumentación y a la vez de ocultamiento de la autora, buscando mediadores ilustres –de la cultura universal indiscutible– entre cuyas opiniones esconder su yo; se logra así no emitir una opinión ‘personal’ o proyectar su punto de vista sobre una sola posición de modo omnímodo, algo que requería el escepticismo académico.

Del estilo se ha destacado un latín humanístico manejado con soltura, viveza y familiaridad, una sintaxis muy variada, que incorpora usos de la latinidad tardía y cristiana, y una lengua abundante en recursos expresivos (diminutivos, infijos y prefijos sobrecargadores de expresividad en sustantivos y verbos, helenismos ocasionales, intensificadores de adjetivos y verbos, algún uso ciceroniano, giros familiares que pretenden acentuar la sensación de una lengua hablada, recursos retóricos tradicionales que buscan el tono apasionado y vehemente, como interrogaciones y exclamaciones, etc.). Se ha descartado el ciceronianismo estilístico postulado inicialmente por Allut y se conviene, en general, en detectar una imitación ecléctica en el estilo, que bebe con igual libertad en la lengua de los cómicos, de los autores imperiales, los Padres de la Iglesia y la más pura latinidad, como hizo Erasmo (Garrido 1955: 96-97; Sauvage 1970: 53-57).

[25] Así en cubierta y en portada. El título de la versión francesa en portada interior es "Dialogue de deux jeunes filles sur la vie de cour et la vie solitaire" (p. [66] s.n.).

[26] Texto latino y traducción francesa tienen disposición en páginas alternadas, cf. abajo: Traducciones modernas, n. 1. Fue antes, según la editora, tesis de tercer ciclo en la Faculté des Lettres et Sciences Humaines de Grenoble, 1967 (Sauvage 1970: 7).

Bibliografía

Elaborada por Ana Vian Herrero [BDDH260Bv1 - 347KB]  

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